Metal


El brillante metal que cruza poblados me lleva durante el camino. Frena quizás para respirar, pero sigue, siempre sigue. Pinta de vida los grises del paisaje. Me mantiene en movimiento cuando no quiero o no puedo continuar. Cruje, como quejándose, pero no se ablanda. Firme, casi digno, se abre paso al viento. Es fuerte, impone presencia, pero sé que también es débil, por eso nos llevamos bien. En el camino me instruyo de su filosofía, esa que hoy por las manos se me escurre. “Continúa hacia adelante siempre, si paras no sólo vos te detendrás”, me susurra con la brisa de sus ojos. Lo escucho mirando a un costado, no quiero que se de cuenta que no tengo la voluntad. Le sonrió por compromiso, y por su brillante metal me dejo llevar.

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