Bar dos


La cerveza artesanal que tenía en frente le llamó la atención, se detuvo en esa segunda palabra. Pensó en la forma artesanal con que llevó el tema, casi infantil se repetía. Observó una cabeza de toro que enmarcada colgaba de la pared, pero enseguida descartó la idea. Volvió a lo artesanal, se quedo largo rato obsesionado con eso. Los nocturnos iban entrando poco a poco por la puerta. Luego empezó a girar su vaso, giro tras giro imaginó un laberinto, su laberinto. Ese que él solo había levantado. Rondaba por esos pasillos, hasta que se vio reflejado en un pequeño espejo publicitario que el lugar exponía en la pared. Su mente no descansaba. Está vez meditó en lo visible, lo predecible y desvestido de su ser artesanal.



*Foto: Barra con Perro, de Manuel Martín Morgado.


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