...



El destello por instantes aplaca su 
luminosidad para volver a alumbrar con 
más fuerza. Baja sus rayos, son como sus 
brazos. Hace silencio, escucha, lee, 
espera. No quiere cegar a esos ojos para 
que no lo dejen de ver.

2 comentarios :

  1. Algun Pariente Tuyo19 de octubre de 2009, 1:28

    Loco es muy bueno lo tuyo.
    es una delicia a los ojos leer sabias palabras de una mente interesante como la tuya mati. Saludos!

    Juan Francisco Raggio

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  2. Gracias Juan! una alegría que me leas y por alimentar mi ego. A ver cuando vemos más escritos tuyos, sé que lo haces y bien. Un abrazo.

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