La noticia (El Viejo)



Un día más de vida se dijo al despertar. La sed arrinconaba a su voluntad pero no quería levantarse. Por el largo pasillo caminó a la cocina acompañado de su soledad de viudo. La reciente luz del día lo cegó al entrar a la cocina, oyó voces. 

A esa altura no era raro que eso le sucediera, pero al acercarse a la heladera supo que en realidad no era otra cosa que la radio. Supo entonces que había estado toda la noche prendida pero no le importo, lo único que quería era volver a acostarse, a sabiendas de que si era para siempre mejor. 

El locutor desde la radio vociferaba con ese ímpetu necesario para atraer oyentes. Él salió de la cocina. Solo tres pasos logró hacer antes de escuchar como palabras sueltas: ROBO – BANCO – CAJAS – MAESTRO. 

Casi petrificado quedo al lumbral de la puerta, conocía esas palabras. El sueño se fugó. Como un niño al recreo, corrió hasta la heladera que hacía las veces de mesa en donde estaba la radio. 

El locutor logró su objetivo. 

Con una sonrisa que simulaba la de un padre al ver las proezas de su hijo, El Viejo se quedó escuchando la noticia mañanera de un domingo cualquiera.

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